Por Luis Mac Gregor Arroyo
"Estoy cansado
tengo hambre
tengo llagas en los pies". Son las primeras
palabras de Salvador. Protagonista de la última
realización del director mexicano Luis
Mandoki: Voces Inocentes. Una película
que pretende atrapar al espectador a base
de mostrar el mundo de un niño de once
años, quien empujado por la situación
de violencia existente en su pueblo debe decidir
entre ser reclutado por el ejército
cuando cumpla los 12 años o huir y
unirse a la guerrilla.
Este es un cine hecho para tomar conciencia
de cómo la infancia puede ser violentada
para volver a los niños en asesinos
y evitar que eso siga sucediendo en el mundo.
También se trata de una crítica
a la intervención de los Estados Unidos
en los conflictos bélicos de países
de centroamericanos, como lo es el caso narrado
por el largometraje, basado en una historia
real ocurrida en El Salvador.
No cabe duda que se trata de una película
obligada para el público de América
Latina, bajo la sombra de una primera potencia
mundial que cada vez esconde menos sus maniobras
para mantener bajo su control el continente
donde se encuentra
Para quienes desconocen
del asunto puede ser un trabajo revelador,
capaz de motivar e investigar más sobre
las intromisiones de Washington en el continente
descubierto por Colón.
Sin embargo, el filme funciona más
por el mensaje que como obra del séptimo
arte como tal. Carlos Padilla, quien interpreta
Salvador deja mucho que desear en su actuación
salvo en dos o tres escenas casi al final
donde verdaderamente parece sentir el personaje.
La que asombra es Leonor Varela, actriz chilena
quien en todo momento está a la altura
de su papel como madre de Salvador. Una caracterización
muy demandante, pues después de "Chava"
es el personaje con más apariciones.
Se trata de una mujer abandonada por su esposo
y que se tiene que hacer cargo de tres hijos
en un pequeño poblado donde existen
constantes enfrentamientos entre la guerrilla
y el ejército. Esto la obliga a dejar
los sentimentalismos de lado y mostrarse como
una persona fuerte, responsable y con la clara
decisión de salvar a su pequeña
familia a pesar de todas las contrariedades.
También aparecen, aunque en papeles
secundarios, Ofelia Medina, como la abuela;
Daniel Giménez Cacho, como el padre
del pueblo y José María Yazpik,
como guerrillero. Los primeros dos demostrando
porque se dedican a actuar, mientras que el
tercero parece un bohemio venido a menos en
vez de un alzado en armas comprometido con
su causa.
No cabe duda que si por algo se sostiene
el filme es por las actuaciones de Leonor
Varela, Ofelia Medina y Giménez Cacho,
pues a Carlos padilla da la impresión
que ni el mismo entendía al personaje
que interpretaba.
Los escenarios de la película tuvieron
como base el estado de Veracruz, los cuales
se veían verdaderamente realistas;
al igual que las escenas de las balaceras.
En cuanto a Mandoki aquí se muestra
como un director con buenas intenciones, pero
sin capacidad para conseguir una película
que trascienda como lo que debe ser: como
obra de arte, y no en base al mensaje a transmitir,
el cual deja mucho a desear pues ante la falta
de un largometraje sólido, el público
no puede apreciar la verdadera sordidez vivida
por un niño en una situación
como la de Salvador.
Voces inocentes (México, 2004) de Luis
Mandoki con Leonor Varela, Carlos Padilla,
Ofelia Medina, Daniel jiménez Cacho
y José María Yazpik. Duración
110 minutos.
Marzo 02 de 2005