Comprar productos adecuados y seguir una
rutina básica de belleza no es suficiente
para cuidar nuestra piel, por lo que tenemos
que protegerla de otros factores que pueden
afectarla.
Por ejemplo: Debemos evitar la exposición
al sol, ya que el exponernos a él
continuamente puede provocar la destrucción
de colágeno y de fibras de elastina,
las cuales al romperse producen deshidratación
con el consecuente colapso del tejido y la
aparición de líneas de expresión
y arrugas. Así mismo, el tomar el sol
en exceso ha sido vinculado al desarrollo
de diversas lesiones cancerosas como melanomas.
Para evitar la sobrexposición al sol
es vital usar bloqueadores solares.
El ejercicio y una buena nutrición
son factores relevantes para mantener una
piel sana. Una nutrición apropiada
sólo se consigue por medio del consumo
de una dieta balanceada, lo cual tiene un
efecto directo en la salud y la apariencia
de la piel.
El ejercicio no sólo mantiene el cuerpo
fuerte sino que también ayuda a los
órganos vitales a funcionar adecuadamente.
Fumar trae bastantes consecuencias a nuestra
piel. Aumenta la aparición de arrugas,
el exceso de flaccidez facial como consecuencia
de una pobre oxigenación.

Los efectos nocivos del alcohol también
se manifiestan sobre la piel en la aparición
de capilares rotos y deshidratación,
que a su vez fomenta la aparición de
arrugas y líneas de expresión.
Además se pierde la elasticidad y la
piel comienza a colgar.
Exfoliarse continuamente no ayuda a la
buena manutención de la piel, ya
que el uso excesivo e inadecuado de productos
exfoliantes fuertes pueden llegar a abrasar
la piel teniendo como consecuencia la eliminación
de la barrera lípida natural, inhibiendo
la función de las glándulas
sebáceas de promover la lubricación
adecuada de la piel. Sin esta protección,
la retención de humedad resulta mínima
y la piel se deshidrata.
Lo recomendable es utilizar exfoliantes
suaves una o dos veces por semanas para
ayudar al proceso natural que tiene como objetivo
la estimulación celular y por ende
lucir una piel saludable.

Dormir poco también daña
tu piel, pues un sueño adecuado ayuda
a recuperar el organismo de la fatiga diaria.
Ten en cuenta estos consejos, ponlos en practica
y veras, con el paso de los días, que
tu piel luce más joven, radiante y
relajada.
Junio 08 de 2004