El término metrosexual fue inventado
en Inglaterra por Mark Simpson en 1994 y define
al nuevo hombre del Siglo XXI, un varón
más vanidoso de lo común. El
término metro nada tiene que ver con
centímetros sino con actitud, ni el
de sexual con homosexuales, sino con heterosexuales.
Se trata de hombres que están concentrados
en las grandes ciudades o metrópolis,
de ahí el término 'metro' y
lo de sexuales, porque viven armoniosamente
y sin complejos con su lado femenino, sin
ser afeminados o 'gays', al punto de rehuir
con diplomacia a los que dudan de su virilidad.
Son "heteros" que siempre lucen
impecables, y tienen un gran éxito
en los negocios y con las mujeres. Su apariencia
se la deben a una rutina de belleza minuciosa
que envidiarían muchas reinas.
Por lo general visitan más de tres
veces a la semana el centro de estética
para someterse a un 'mantenimiento' de pies
a cabeza, que incluye procedimientos como:
limpieza de piel a base de mascarillas, exfoliantes
e hidratantes, corte, tratamiento capilar
y depilación en axilas y mediapierna,
manicure y pedicure, baño de sol y
masaje adelgazante.
Llevan una dieta estricta, exenta de grasas
y de harinas, y rica en vegetales, carnes
blancas, lácteos dietéticos
y suplementos vitamínicos.

Su cuerpo atlético obedece también
a una rutina diaria de gimnasio, bicicleta
y caminata; su piel sana, a los costosos productos
cosméticos que se aplica, su bronceado
perfecto es resultado de exposiciones semanales
al sol o a la cámara bronceadora y
su gusto estético y conocimientos a
una formación cultural muy amplia.
Así son los típicos metrosexuales:
Hombres que saben qué mascarilla, crema
y perfume son apropiadas para su tipo de piel,
qué menú favorece su línea
y van a los spa, sin importarles necesariamente
que los demás lo sepan.
A este nuevo género pertenecen personalidades
internacionales como el futbolista David Beckham,
el actor Brad Pitt y el tenista André
Agassi.
Con el paso de los días, la presencia
de este tipo de hombres es cada vez más
frecuente en los centros de estética.
Desde los 90, cuando se creó la asesoría
de imagen, los hombres empezaron a estar más
pendientes de su cuerpo, desde las uñas
de los pies hasta el cabello. El referente
de los metrosexuales es sin duda el futbolista
británico David Beckham. Lo que él
se inventa muchos lo siguen fielmente: pintarse
las uñas de rosa, teñirse el
cabello, recogérselo con diademas,
en colas o lucirlo en trencitas.
La moda no incomoda y es que metrosexual
que se respete no se siente amenazado en presencia
de un homosexual ni le incomoda que la gente
crea que lo es, al contrario, que cuestionen
su sexualidad es parte de su juego. No le
importa demostrar que es fiel a la filosofía
del Yin y del Yang, la que reza que todas
las personas tienen sus lados femenino y masculino.
Salidos del clóset o no, los metrosexuales
van en aumento y esto además de ayudar
a eliminar un poco más el machismo,
favorece por completo a las empresas productoras
de artículos para la belleza, al punto
que algunos ya han desarrollado líneas
dedicadas exclusivamente al cuidado de la
piel de los varones.
Enero 05 de 2005