“Niño que no hace travesuras no es niño”, reza un dicho popular pero cuando éstas son recurrentes, fuera de límites y se realizan con faltas de respeto, trasgresión del orden y el entorno, entonces puede representar una señal de alarma de que el infante puede padecer Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Lo anterior se puso de manifiesto en el marco del acto de premiación del concurso literario ¿Te cuento mi cuento?, patrocinado por el Laboratorio Janssen-Cilag, donde el Doctor Roberto de la Fuente, paidopsiquiatra Certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría expuso que “el TDAH es un trastorno que afecta a entre 4 y 12 por ciento de los niños en edad escolar y son los varones los más afectados”.
En México, de acuerdo con el también Jefe del Módulo de Salud Mental de la Clínica 22 del IMSS del DF se estima que existen cerca de 1 millón 500 mil niños y adolescentes con TDAH, cifra que podría duplicarse si se considera que muchos de ellos no son tratados en la infancia y por lo menos el 50 por ciento de ellos continúan con el trastorno en la edad adulta con una serie de consecuencias y complicaciones tanto personales como sociales.

“Los niños con TDAH con frecuencia tiene problemas para llevarse bien con sus padres, hermanos y con otros niños; pueden sentirse solos y tener dificultad para participar en actividades después de clases, además de que muchos de ellos presentan problemas de aprendizaje e incluso su naturaleza impulsiva puede ponerlos en peligro físico”, dijo.
Entre los puntos que abordó, destacó además que al no existir una sola prueba para diagnosticar el TDAH se debe realizar una evaluación muy completa que ayude a establecer el padecimiento, así como a descartar otras causas biológicas o psicológicas que tienen síntomas semejantes.
Por su parte, María Teresa García, Gerente de Janssen-Cilag, manifestó que el TDAH es un conjunto de alteraciones en la conducta, el pensamiento, las emociones y la atención del paciente, lo cual le impide relacionarse normalmente con su entorno, emprender el proceso cognoscitivo de manera completa y concentrarse en sus actividades.
Y detalló que los síntomas más comunes son disrupción o dificultad para el aprendizaje y las relaciones interpersonales; así como verbalización excesiva, caen en conflictos y tienen falta de control personal e interacción inadecuada a nivel grupal.
A pregunta expresa, se detalló que en el arsenal terapéutico se cuenta con terapias como el metilfenidato de liberación prolongada (Concerta por su nombre comercial), que es un medicamento de acción prolongada que se toma una vez al día, con lo que los padres pueden tener mayor control en el tratamiento de sus hijos, no obstante, se dejó en claro que su ingesta debe ser siempre bajo la prescripción y supervisión de un médico especialista.
La importancia del diagnóstico oportuno radica, se agregó, en que los adolescentes con TDAH generalmente no pueden llevar a término sus tareas, tienen pocas habilidades de estudio y presentan dificultades en la expresión escrita cuyas desventajas académicas pueden dar por resultado un estudiante inestable, reticente a la cooperación, desmoralizado y que lamentablemente es tachado de “perezoso” e incluso de “irresponsable”.
Es la primera ocasión que se realiza el concurso con el patrocino de Janssen-Cilag, cuyo objetivo es propiciar el desarrollo de la creatividad y la expresión artística de niños y adolescentes con TDAH, el cual se realizó durante un año y cuyo resultado ha sido impactante, toda vez que por medio de las obras participantes se ha puesto de manifiesto la gran sensibilidad que tienen los jóvenes autores.
Al respecto, Eduardo Robles Boza, mejor conocido como el “El Tío Patota”, autor de más de 90 libros de cuentos infantiles y novelas juveniles editados en México, Estados Unidos y España, fungió como uno de los jurados en el certamen, quien manifestó que un cuento, un libro no es una cosa, un libro es un alguien con quien podemos encontrarnos, como el mentiroso de Pinocho, o el filósofo Principito, o un feroz pirata, o unos temibles dinosaurios.
Se trata de propiciar la interacción y no sólo ser espectadores pasivos sino que se conviertan en activos participantes e incluso protagonistas de la historia, destacó el “El Tío Patota” quien reconoció el esfuerzo de los niños y adolescentes que enviaron sus obras, así como el apoyo recibido por Janssen-Cilag para la promoción de estas actividades porque, concluyó, en cada uno de estos escritos, “los niños pudieron plasmar sus inquietudes, darle vuelo a la imaginación y crear un mundo del que ellos, y sólo ellos, son los creadores.”
Finalmente, se expuso que para diagnosticar el TDAH es necesario realizar una evaluación muy completa, la cual debe ser realizada por médicos Paidopsiquiatras o Neuropediatras la cual incluye una valoración física y clínica completa, con énfasis especial en el funcionamiento académico, social y emocional del niño, además de su nivel de desarrollo. Generalmente el médico pedirá a los padres, maestros y a veces también al niño que completen cuestionarios y escalas como parte de la evaluación.
Una vez que el diagnóstico se confirma, el pronóstico para la mayoría de los menores que reciben tratamiento para el TDAH es muy prometedor. De igual manera que la gente usa anteojos para ver bien, los medicamentos ayudan a los niños con TDAH a enfocar mejor sus pensamientos e ignorar distracciones. Los medicamentos para el TDAH aumentan los niveles de neurotransmisores, lo que resulta en mejoras de comportamiento y académicas.
Finalmente se detalló que muchos padres se preocupan o sienten culpables por administrar medicamentos a un niño, pero es importante saber que estos fármacos han sido utilizados con todo éxito y seguridad durante más de 30 años en México en el tratamiento de pacientes con TDAH.