Mujeres que Inspiran

 Por Diana Matilde Morales Betancourt
 
Es el nombre de la muestra fotográfica compuesta por los rostros de mujeres de Escocia, Inglaterra, México, Portugal y Filipinas, en la cual se presentan sus testimonios como parte de la iniciativa que busca fomentar la prevención del cáncer de mama y ovario.
Tomadas por el reconocido fotógrafo Art Myers, las fotografías captan a dichas mujeres en su entorno familiar y médico. Cada una vierte su experiencia y comparte su lucha contra el cáncer.

Soledad Santos
Mexicana, 55 años

Cuando recibió su diagnóstico de cáncer de mama pensó “en la muerte”. Luego de varios tratamientos y una cirugía salió avante de la enfermedad impulsada por su esposo, su madre, sus tres hijos y el cuidado especial de su médico. Soledad recibió el apoyo necesario para continuar su lucha. Aceptó recibir y continuar la quimioterapia, aún cuando se sentía deprimida. Estaba decidida a seguir viviendo. El consuelo que le proporcionaban la música, el baile y el tiempo que pasaba con su familia le inspiró una actitud positiva frente al cáncer. Son ya 13 años de su diagnóstico inicial. Ahora está agradecida por el apoyo de su médico y su familia. Goza de la vida y comparte: “la vida es bella aunque haya problema.” 

Miriam Ortiz
Mexicana, 36 años

La detección tardía era causa de que presentara metástasis cerebral, según reveló una tomografía que le fue practicada como parte de una revisión por una desviación nasal. “Cuando acudí a realizarme una tomografía por una fractura de nariz me di cuenta que el técnico que estaba haciendo el estudio llamó a otras personas pero no le di importancia en ese momento porque mi mayor molestia era un dolor tipo neuralgia que presentaba en el rostro. Horas después mi otorrinolaringólogo me comentó que no me podía operar porque se había encontrado una lesión pero no me dijo de qué tipo ni dónde se localizaba”. En la madrugada de ese mismo día le hicieron otra tomografía y al día siguiente una resonancia magnética. “Tenía miedo pero tuve que esperar a que mi doctor me diera el diagnóstico. En la noche llegó acompañado del neurocirujano para avisarme que lo que habían encontrado en mi cerebro era un glioma de ocho centímetros y que era necesaria una intervención urgente. No podía permitir que el cáncer me obstruyera la vida”.
Al día siguiente, Miriam entró a quirófano y salió con nuevas esperanzas. A un año de lo sucedido, sigue bajo vigilancia médica porque aún tiene una tumoración incrustada en el cerebro, misma que no puede ser extirpada ya que de serlo afectaría otras funciones vitales. Pero por ahora, la principal meta de Miriam es salir victoriosa de esta batalla por la vida.